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Inauguramos el Banco de Semillas Comunitario de Ubaque

Semillas que Construyen Paz

Semillas que Construyen Paz

“Semillas del pasado para resguardar el futuro” se ha denominado el proyecto que se inauguró en el municipio de Ubaque Cundinamarca el pasado 4 de julio. Programa liderado por la Universidad Libre a través del grupo de investigación Tecnoambiental, cuyo objetivo es identificar, preservar, conservar y rescatar las semillas que tienen importancia ancestral para la comunidad y se encuentran en peligro de extinción. La propuesta permite un obtener un método para la conservación de la diversidad agrícola y la sostenibilidad alimentaria (se anexa plegable para más información).

El evento contó con la participación del Rector de la Universidad Libre, doctor Jesús Hernando Álvarez Mora y la Decana de la Facultad de Ingeniería, Ing. Martha Rubiano Granada, quienes fueron los encargados de realizar la presentación institucional del proyecto de investigación adelantado por la doctora María Teresita Ortiz Villota, con el apoyo del semillero de investigación Bioambiental y la participación de la comunidad Ubaquense. Un trabajo que se ha desarrollado con total éxito y que la directora del Centro de Investigaciones de la Facultad de Ingeniería doctora Siby Garcés Polo y el director del programa de Ingeniería Ambiental, MSc. Óscar Leonardo Ortiz, han apoyado y promovido durante más de tres años, siendo parte esencial de los procesos académicos e investigativos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Libre.

Este importante evento en pro del desarrollo de la región, no solo se destacó por el aporte investigativo de la Universidad, sino que se cimentó la relación con la comunidad y el Gobierno Municipal que, a través de la Secretaria de Gobierno del municipio, doctora Luz Adriana Herrera y del actual Alcalde doctor Edgar Orlando Aguas, se ha logrado afianzar el apoyo a proyectos que permiten la consolidación de iniciativas sostenibles para la región. Los líderes de juntas, asociaciones, campesinos y estudiantes del Colegio Instituto Técnico de Oriente en Ubaque, quienes también se sumaron a esta inauguración, resaltaron la labor motora de la Universidad Libre y pidieron colectivamente a los directivos de la universidad se siguieran apoyando estas iniciativas, manifestando a una sola voz un “no se vayan”, refiriéndose a las importantes contribuciones que desde la academia se pueden engranar a colectivos sociales como el de Ubaque.

De esta manera, la Universidad Libre con casi 100 años de experiencia en compartir conocimiento académico y científico, cumple el objetivo de liderar proyectos que impactan el desarrollo de la región y el país en el marco de la Responsabilidad Social Universitaria.

El evento finalizó tras el diálogo con la comunidad en torno al análisis y discusión de la importancia de contar con un banco de semillas, con la intervención de varios líderes, espacio en el cual se destacaron las palabras de la líder comunitaria Yamile Guerra quién cerró con la frase reflexiva “con este tipo de proyectos se calma el hambre de las personas y así se construye paz”.

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Palabras inaugurales

Respetado Dr. Jesús Hernando Álvarez Mora, Rector Seccional Universidad Libre, Bogotá,

Estimada Dra. Martha Rubiano, Decana de la Facultad de Ingeniería,

Apreciado Dr. Oscar Leonardo Ortíz, Director del Programa de Ingeniería Ambiental,

Dr. Edgar Orlando Aguas Alba, Alcalde del Municipio de Ubaque,

Queridos estudiantes, colegas e integrantes de la sociedad civil de Ubaque,

Hoy es un día muy significativo para nosotros: estamos inaugurando este Banco Comunitario de Semillas en Ubaque. Si bien cualquier inauguración es ya de por sí significativa, por cuanto implica dar inicio a algo nuevo, dar a luz algo que no existía antes y que cobra vida a partir de ese preciso momento, la inauguración que estamos aquí resulta ser mucho más especial, porque lo que ahora nace y se hace realidad es un sueño, lo que hoy cobra vida a través de un largo proceso de gestación es un proyecto de cambio positivo para la comunidad de Ubaque, pero también, por su misma naturaleza ecológica, de cambio favorable para Colombia y para el conjunto de la humanidad. Todo proyecto de carácter ecológico trae beneficios inmediatos para la comunidad local que lo desarrolla, pero también de forma mediata los trae para el país en que se ubica, para la región de la cual hace parte y para el resto del planeta al cual se extiende su acción. Todo proyecto ecológico implica, como ya lo han hecho notar los ambientalistas, pensar globalmente y actuar localmente.

Aunque soy consciente de que todas las personas que hacen presencia aquí comprendemos el profundo significado y valor de este proyecto, quisiera referirme brevemente a ello, no por ilustrar a nadie, sino por cumplir con un merecido gesto de reconocimiento a todas y todos. Quiero empezar recordando qué es un Banco Comunitario de Semillas, cuál es su importancia y cuáles sus beneficios, para luego pasar a referirme a cómo surgió y se desarrolló este proyecto en tanto iniciativa de investigación del Programa de Ingeniería Ambiental de la Universidad Libre. Quisiera también no dejar de mencionar los esfuerzos y desvelos que su realización ha implicado a lo largo de varios años y los obstáculos que ha habido que vencer para estar hoy aquí coronando este éxito. Por último, quisiera hacer público reconocimiento de todos los actores, ellas y ellos, que han hecho esto posible.

Un Banco Comunitario de Semillas es una herramienta en la defensa de los derechos ambientales, de las formas de vida propias de los habitantes de una comunidad que se sostiene gracias a una producción agrícola que descansa en su riqueza ecológica, de la cultura y tradiciones de un pueblo, del tejido social comunitario allí donde puede encontrarse amenazado, de la soberanía alimentaria y la sostenibilidad del patrimonio y diversidad biológica de una región. Vean, todo esto es un Banco Comunitario de Semillas. La palabra “banco” –lo sé– puede tener connotaciones muy equívocas e indeseables para muchos, pero lo importante son aquí los otros dos conceptos que acompañan a la palabra: “comunitario” y “de semillas”. Ello significa que lo que se piensa es en una institución creada por la “comunidad” (comunitariamente) y para beneficio de la “comunidad”, y que lo que en este banco se almacena, conserva, presta y promueve no es el dinero, sino las “semillas”, las simientes de la vida que es necesario preservar y aumentar contra los procesos globales que las amenazan. No es un banco para endeudarnos, sino para librarnos de las deudas que los productores agrícolas y los campesinos pagan por falsas promesas de progreso contaminadas por tecnología agresiva para nuestros suelos, ríos y aire. Por ejemplo –y esto es sólo un ejemplo entre muchos, insisto–, todos conocemos el impacto que sobre los productores y sobre el medio ambiente tienen las semillas transgénicas: no sólo nos condiciona y nos ajusta a un modelo de cultivo que erosiona drásticamente la diversidad, sino que, por ser semillas ajenas al ciclo evolutivo de nuestra zona, por ser semillas modificadas genéticamente y no adaptadas a nuestro entorno ecológico, son semillas débiles y poco resistentes a las enfermedades, son semillas que, por consiguiente, nos fuerzan a comprarles fertilizantes en grandes cantidades y a comprarles fertilizantes cada vez más agresivos, que en última terminan haciendo que nuestros suelos, antes resistentes y pródigos, sean cada vez más dependientes de un solo tipo de semillas y de cultivos, de un solo proveedor empresarial que los empobrece, de un monocultivo que borra su diversidad ancestral. En fin, nadie ha expresado mejor el alcance de lo que es un banco de semillas que una campesina de Zimbawe, en África. Ella dijo: “Un banco comunitario de semillas es mucho más que un banco de dinero, es un banco de alimentos vitales”.

Los Bancos Comunitarios de Semillas, como este que hoy abre sus puertas en Ubaque, responden a seis problemas muy graves que se han dado en nuestro tiempo. Es decir, son una respuesta a:

  1. Una transformación imprevista e inadecuada de culturas agrícolas tradicionales.
  2. Un Impacto negativo (desarticulador) de los tejidos sociales comunitarios asociados a estas culturas tradicionales (modos de producción agrícolas, esquemas de comercio local y estructuras de los roles sociales).
  3. La irrupción de un modelo de comercio agrícola asociado a las semillas mejoradas y transgénicas, que condicionan una dependencia de los actores locales frente a los procesos productivos impuestos por el modelo.
  4. La modificación de los patrones alimentarios.
  5. La pérdida de la soberanía productiva y alimentaria.
  6. El impacto ecológico negativo sobre la biodiversidad y sobre un modo de producción limpio.

Pero además de ser una respuesta o defensa frente a todos estos impactos o problemas, son portadores de muchos beneficios positivos para las comunidades. Yo lo expresaría diciendo que un banco de semillas es un recurso para la solidaridad. Ese desarrollo tecnológico, basado en el monocultivo y el endeudamiento del campesinado con las grandes empresas productoras de semillas certificadas y de fertilizantes y pesticidas, no sólo atenta contra nuestro ecosistema, sino contra nuestra solidaridad. Los bancos comunitarios de semillas son también un instrumento puesto al servicio de la pedagogía de la solidaridad. Cuando un campesino o cualquier persona de aquí de Ubaque deposita en este banco una semilla de una especie de frijol o de café, o la intercambia por otra semilla de otra especie, lo hace en beneficio de la comunidad, de la historia del municipio, de su entorno vital. Lo hace sin un interés egoísta. Lo hace sin un ánimo de competir, sino de compartir. ¿Qué se comparte entre los miembros de la comunidad? Se comparten también seis tareas, seis propósitos que se hacen posibles. Permítanme enumerarlos. Los Bancos Comunitarios de Semillas permiten:

  1. Reconstruir productivamente la naturaleza devastada mediante la aplicación de principios ecológicos que garantizan su diversidad e integralidad.
  2. Fomentar las capacidades y los saberes locales en el proceso de organización en torno al aprovechamiento de los recursos naturales aún disponibles para la conservación de las semillas nativas y criollas en riesgo de desaparición.
  3. Propiciar un aprendizaje basado en el diálogo de saberes que se da entre la cultura tradicional y el conocimiento académico-profesional, un aprendizaje que implica un avance flexible a través de aciertos y desaciertos.
  4. Proyectar la sostenibilidad alimentaria, ambiental, social y económica con recursos humanos propios y con el apoyo solidario del sector académico-profesional.
  5. Conservar la memoria ecológica, allí donde está en riesgo, y recuperarla, allí donde se ha perdido.
  6. En fin, los bancos de semillas, al propiciar el restablecimiento de los entornos ecológicos, se integran de forma efectiva a la cadena de la vida.

Bueno, hasta aquí los muchos beneficios que implica este proyecto. Hablemos ahora un poco sobre su historia, cómo hemos llegado hasta aquí.

Conviene decir que el proyecto de un banco de semillas comunitario en Ubaque no surgió como iniciativa de algún directivo de la Universidad Libre, sino de los mismos estudiantes y los líderes comunitarios de Ubaque. Recuerdo que fue un estudiante en su proyecto de trabajo de grado quien, hace unos cinco años atrás, hizo contacto con alguien que está hoy aquí y que generosamente le abrió las puertas, me refiero a nuestra querida Benedicta Matías Ortíz, entonces concejala de este Municipio. Pues bien, fueron Danilo Fino, mi estudiante de trabajo de grado, y Benedicta, quienes hicieron contacto y vieron la importancia de realizar un proyecto de Banco Comunitario de Semillas en Ubaque, fueron ellos quienes primero vieron como indispensable generar una alternativa a la arremetida de las empresas de semillas mejoradas y transgénicas.

Fue Benedicta quien convenció a los líderes locales de la importancia de que aquello que no era más que un proyecto de investigación académica se convirtiera en un proyecto comunitario de conservación ambiental.

Al principio parecía fácil, pero ¿cómo convencer a mujeres, jóvenes, autoridades, integrantes de la sociedad civil sobre la importancia de algo así como un Banco de semillas?

La tarea no ha sido fácil, pero poco a poco ha ido ganando más adeptos. Cada uno de ellos ha hecho suyo el proyecto. Son muchos y muchas quienes han apoyado. Menciono sólo algunas de estas organizaciones y personas.

Al Dr. Edgar Aguas Alba, Alcalde de este municipio, por proveer el espacio y la infraestructura indispensable para la viabilidad y realización de este proyecto. Gracias por su desinteresada y generosa ayuda, por su visión de futuro y su compromiso por el medio ambiente colombiano.

A la comunidad de Ubaque, la Asociación de cafeteros de este municipio, a la organización Guardianes de la Semilla, quienes apoyaron decididamente este proyecto.

A la Dra. Jacquin Strouss de Samper, quien sin vacilar, apoyó logísticamente este proyecto para su exitosa implementación. A Jacquin, muchas gracias en nombre de la Universidad Libre y la comunidad de Ubaque.

Al Dr. Oscar Ortíz del Programa de Ingeniería Ambiental y la Dra. Siby Garcés Directora de Investigaciones de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Libre, a ambos por apoyar sin ambages este proyecto y mostrar su decidido compromiso con la sostenibilidad ambiental .

A mis queridas estudiantes integrantes del semillero “Bioambiental” por todo su trabajo, esfuerzo, dedicación y cariño manifestando a lo largo de cuatro años.

A todos ellos y ellas, muchas gracias.

Son muchas más las personas a quienes quisiera expresamente agradecer aquí, pero ni el tiempo ni la ocasión lo permiten. Todos ellos saben que los llevo en el corazón y que les agradezco constantemente sus apoyos, sus palabras de ánimo y su solidaridad.

A todos ustedes aquí presentes, mi cariño, mi gratitud y mis deseos muy sinceros de que este proyecto fructifique, germine, crezca y sea patrimonio y orgullo de sus habitantes, de sus organizaciones, de sus instituciones gubernamentales y civiles,

A todos, mi gratitud y cariño.

María Teresita Ortíz Villota.

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