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Doctor Fernando Sarmiento Cifuentes, nuevo Presidente de la Academia Colombiana de Jurisprudencia

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El pasado lunes cinco de febrero el Miembro de la Sala General y abogado de la Universidad Libre, doctor Fernando Sarmiento Cifuentes, se posesionó como Presidente de la Academia Colombiana de Jurisprudencia.

El doctor Sarmiento, tiene estudios de maestrías en Ciencia Política y Filosofía. Y es candidato a Doctor en Ciencias Jurídicas.

Dentro de su amplia trayectoria profesional y académica se resalta el de

Arbitro Emérito de las Cámaras de Comercio Bogotá y de Medellín. Así mismo, pertenece a la Academia Colombiana de Jurisprudencia como Miembro Correspondiente desde el año 2002 y como Miembro de Número desde el año 2008; en la que Academia ha sido Segundo Vicepresidente y Primer Vicepresidente de su junta directiva en los últimos años.

Durante la posesión lo acompañaron los directivos de la Universidad Libre, los doctores Fernando Dejanón Rodríguez, Rector Nacional; Jorge Alarcón Niño, Presidente Nacional; Jorge Gaviria Liévano, Vicepresidente Nacional; Julio Roberto Galindo Hoyos, Presidente sede Principal Bogotá y Liliana Estupiñán Achury, Directora del Doctorado en Derecho y Directora de la Revista de la Academia Colombiana de Jurisprudencia.

El doctor Sarmiento, tiene estudios de maestrías en Ciencia Política y Filosofía. Y es candidato a Doctor en Ciencias Jurídicas.

Dentro de su amplia trayectoria profesional y académica se resalta el de

Arbitro Emérito de las Cámaras de Comercio Bogotá y de Medellín. Así mismo, pertenece a la Academia Colombiana de Jurisprudencia como Miembro Correspondiente desde el año 2002 y como Miembro de Número desde el año 2008; en la que Academia ha sido Segundo Vicepresidente y Primer Vicepresidente de su junta directiva en los últimos años.

Durante la posesión lo acompañaron los directivos de la Universidad Libre, los doctores Fernando Dejanón Rodríguez, Rector Nacional; Jorge Alarcón Niño, Presidente Nacional; Jorge Gaviria Liévano, Vicepresidente Nacional; Julio Roberto Galindo Hoyos, Presidente sede Principal Bogotá y Liliana Estupiñán Achury, Directora del Doctorado en Derecho y Directora de la Revista de la Academia Colombiana de Jurisprudencia.

Discurso de posesión

Distinguida audiencia:

Sea esta la ocasión de reconocer la generosidad de mis distinguidos colegas, que con su elección me han otorgado la confianza para dirigir la Academia Colombiana de Jurisprudencia en el periodo que se inicia y expresar mi gratitud a los señores expresidentes Marco Gerardo Monroy Cabra, de quien fui Segundo Vicepresidente y Cesáreo Rocha Ochoa, con quien colaboré bajo su dirección como Primer Vicepresidente.

Destaco además la entusiasta colaboración que encuentro en mis compañeros de la Junta Directiva, y manifiesto que recibo con humildad ciudadana este encargo como una honrosa distinción, pero también como un gran reto.

Debemos precisar que la Academia cuenta con más de más de 123 años, desde finales del siglo XIX hasta lo corrido del siglo XXI. Durante este largo periodo ha construido una importante tradición de la cultura jurídica del país y además ha propiciado y difundido la institucionalidad colombiana ante las continuas convulsiones de nuestro proceloso devenir histórico.

En el sentido enunciado, la entidad se ha configurado como un verdadero ente civilizador por el respeto al derecho y aunque mantiene el más absoluto acatamiento de las concepciones políticas y filosóficas de sus miembros, en sí misma se mantiene en un plano jurídico de absoluta independencia, que en modo alguno implica lejanía en propugnar el sostenimiento de la forma republicana del Estado, la concepción democrática de su corporeidad, el respeto a las libertades individuales, así como la vigencia de los derechos humanos y de las garantías sociales previstas en la Constitución.

Aún así, la autonomía de la Academia no le ha impedido a esta ejercer su vocación de servicio y de cumplimiento de su capacidad legal, de obrar en su ejercicio como consultora del Estado, y de su disposición de otorgar su apoyo a las políticas de beneficio social, de interés público en pro del bien común, y así lo seguiremos intentando frente al nuevo gobierno que libremente se de la nación. Dicho lo anterior, es conveniente proyectar nuestras miradas al futuro, para el que debemos prepararnos adaptando nuestra Institución a los tiempos que corren actualmente y luego avanzar decididamente hacia la Academia del futuro.

Será de nuestra particular atención activar el mayor el acceso de la mujer a la Academia con legítima participación y, también la de jóvenes, para asegurar el conveniente e inevitable relevo generacional; y propondremos los planes pertinentes que contarán con el pleno análisis para obtener los consensos necesarios de la comunidad académica para su operatividad.

Además, teniendo en cuenta el natural desarrollo de las acertadas políticas trazadas por nuestros antecesores, propenderemos por establecer mayores canales de comunicación con la opinión ciudadana, no solo manteniendo el boletín informativo, el manejo de la página web y la publicación periódica de la revista, sino utilizando en lo posible los actuales medios de conectividad, de tal modo que garanticemos la debida difusión de las líneas de pensamiento de la Academia y la expresión ética de sus principios y valores, mediante la celebración de conferencias, foros, seminarios y simposios de amplia participación y la edición de libros.

Por otra parte, intensificaremos la labor de quienes nos precedieron, en la búsqueda de nuevos ingresos económicos que nos faciliten las tareas que propiciamos, y para tal efecto, entre otras consideraciones, tendremos la de la celebración y ejecución de nuevos convenios, como los ya alcanzados con diferentes universidades y obtener la concreción de los mismos.

Es de interés mantener una gran interacción con los Capítulos Seccionales, fortaleciendo los existentes, reconfigurando otros y creando algunos nuevos con la finalidad de asegurarnos el cubrimiento nacional de las propuestas académicas de interés colectivo sin restringir su autonomía.

Con nuestra participación en el Colegio Máximo de las Academias mantendremos el permanente contacto con ellas, a fin de unificar criterios de orden académico y de interés nacional.

No sobra advertir nuestra disposición permanente para escuchar las opiniones, sugerencias y observaciones que los señores académicos consideren pertinentes.

Finalmente, agradezco su presencia y atención y, acorde con el juramento que he prestado, invoco las luces y fortalezas del Altísimo, para el logro de las metas enunciadas.

Mil gracias.

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