Discurso de instalación del diplomado: “Sistema de control para la democracia y el desarrollo”

Bienvenidos a la Universidad Libre. Son casi 95 años de dedicación de esta casa de estudios a tres obligaciones que ha asumido con noble libertad: La ciencia, la investigación y la soberanía crítica. Estos elementos propios del estado de derecho, fruto excelso del racionalismo que sumados a lo social y democrático, hacen que la universidad libre en su examen cumpla en lo esencial con lo que se denomina ciencia de la libertad, garantizada plenamente con espacios autónomos y libres como este en el que se encuentran.

Bienvenidos a la Cátedra Gerardo Molina espacio de reflexión académica para la libertad dedicado al profesor Gerardo Molina, ex rector y reconocido protagonista de la vida nacional reconocido por su dedicación a la educación pero especialmente por su lucha incansable por la igualdad. En 2017 me complace presentar la vigésima primera edición de esta obra académica singular por su naturaleza.

Y tras varios años dedicados a analizar el conflicto y su naturaleza y las bases para la construcción de la paz, nos damos cita este año para reflexionar en sus 20 sesiones la que hemos denominados “sistemas de control para la democracia y el desarrollo”.

Inmersos como estamos los colombianos en una serie de contradictorios escenarios en los que aflora la debilidad del Estado y los espacios de desigualdad, surgen dinámicas que bien exigen el estudio de la relación de esa sociedad salida del conflicto que enfrenta hoy una particular relación con el Estado.

Tras la firma de los acuerdos de paz firmados hace poco cerramos un capitulo dramático para Colombia y es la hora de los inventarios. Recibimos pues un Estado tremendamente débil y una sociedad civil fragmentada. Heredamos un estado que muestra irremediablemente una fractura entre la modernidad y la premodernidad. Un estado que soluciona su debilidad en la región con relaciones políticas de carácter clientelista. Con necesidades urgentes de modernización agraria y de legalización de vastos territorios.

El clientelismo es, entonces, el legado premoderno de una sociedad agraria y tradicional, el cual ha servido, y sirve aún, como factor de identidad e integración social para amplíe sectores de la población colombiana. En efecto, la falta de una amplia y efectiva política social y de presencia estatal en gran parte del territorio nacional, constituye la razón de ser del clientelismo. Es este un sistema piramidal de relaciones políticas en donde los jefes políticos regionales y locales actúan como sustituto de la acción del Estado, mediante la satisfacción de la necesidades individuales de su clientela a cambio del compromiso electoral. Que ha destruido por completo la legitimidad del sistema político colombiano. En primer lugar, ha fomentado el aprovechamiento privado de los recursos públicos para cumplir compromisos basados en lealtades personales, obstaculizando los esfuerzos de orientación de dichos recursos hacia objetivos generales y de beneficio colectivo. Ha impedido construir políticas de desarrollo sostenible en el que primen el aprovechamiento eficiente de recursos. Y estas relaciones políticas, al estar basadas en lealtades personales, impiden al Estado actuar como factor de cohesión e identidad política, y limita sus posibilidades de modernización

Otra expresión del carácter pre-moderno del régimen político es la falta de efectividad de la administración pública. Ello afecta, también, la legitimidad del Estado, puesto que este es percibido como incapaz para proveer a los colombianos de adecuados servicios públicos en materias que van desde acueducto y alcantarillado hasta administración de justicia. La compleja red de relaciones y prácticas clientelistas que determinan este fenómeno constituye la causa de distorsiones del servicio público como el despilfarro de recursos, la corrupción administrativa y la burocratización. La compleja red de relaciones y prácticas clientelistas que determinan este fenómeno constituye la causa de distorsiones del servicio público como el despilfarro de recursos, la corrupción administrativa y la burocratización.

Bien podríamos expresar que no hay democracia sin control, ni control sin democracia. En efecto, así como para que el control se perfeccione y desarrolle en su más amplio sentido, es menester la existencia de un sistema que implique garantías de respeto e independencia por su gestión, así también para que la acción de las esferas políticas y administrativas de un Estado importe garantía de que ese actuar no caerá en los límites de la arbitrariedad, es necesario un control jurídico fuerte, eficaz, objetivo e independiente".

Mientras que la labor de la administración sea la desesperada búsqueda de legitimidad en lo político, apuntalando un orden económico de élites, para prolongar una situación social de desigualdades, el ejercicio del control tiene que buscar en el derecho, en la tradición de justicia y en la recuperación del espíritu primigenio de la democracia, la nueva fuente de su credibilidad y legitimidad.

Nos esforzaremos entonces desde la academia y en estas sesiones revisar desde diversas disciplinas los esfuerzos de la política publica en la búsqueda de la eficiencia y modernizacion del estado y las tensiones y consecuencias de modelos en diferentes escenarios.

En las primeras sesiones, la historia, la filosofía, las ciencias de la educación y sociales, apoyarán las reflexiones acerca de las concepciones de un estado efectivo y de su responsabilidad para con la sociedad, para luego en una segunda parte abordar apoyados por las ciencias económicas y la administración el estudio interdisciplinar de los modelos de gestión eficas en las esferas de lo publico y de lo privado. Un tercer momento permitirá gracias las ciencias exactas y las ingenierías una mirada hacia los retos de este siglo en materia ambiental, innovación y tecnología, y nuestros errores y aciertos en el manejo de recursos, para finalizar con reflexiones hacia el diseño de políticas publicas adecuadas y suficientes que fortalezcan el estado garantizado el desarrollo cohesionado de una sociedad civil educada y saludable.

Sea pues momento para dar paso al primer tema “Observación y construcción del control en sociedades del siglos XXI”. Desde luego no podría ser sino de la mano de un gran amigo de esta catedra el profesor Ricardo Sánchez Angel, profesor de esta universidad y con una dedicación fascinante a las ciencias sociales. Abogado de profesión, su dedicación a la investigación en filosofía y a sus trabajos de investigación en Historia, le ha permitido desarrollar precisos aportes en las Humanidades, la Historia, la Arqueología, las Ciencias Políticas, la Filosofía, las Ciencias Sociales y por supuesto las Ciencias de la Educación. Doctor en Historia y Magister en Filosofía su dedicación como profesor a la universidad Nacional ha sido ejemplar. Como profesor asociado de pregrado, posgrado o como director del doctorado en historia, como decano de la facultad de derecho y ciencias sociales. En la Universidad Libre como profesor en la facultad de Filosofía. Complementa su trabajo con sus aportes en la vida pública ya como secretario de educación de Bogotá, o sus aportes como asesor de la Presidencia de la república.

Hoy me es grato igualmente saludar a José Antequera Guzmán. Es realmente especial su presencia en esta catedra. Han pasado 28 años de la muerte de su padre, victima cruel de la desaparación violenta del partido político colombiano de izquierdas Union Patriotica que tras un proceso de paz padece el exterminio sistemático de sus militantes y lideres, entre los que se contó al dirigente José Antequera, de la mano precisamente de un coctel nefasto, una simbiosis de relaciones de poder en un ambiente de terror provocado por la debilidad del Estado, la para institucionalidad y una cultura de la intolerancia y la exlcusion de aquellos que como el lucharon por una causa popular y por denunciar precisamente las alianzas macabras del narcotráfico, el paramilitarismo y los organismos de seguridad del estado.

Jose Antequera a sus 37 años ha dedicado su vida, de su ejercicio profesional como abogado, a dar visibilidad a las victimas, creó la fundación HIJOS por la identidad, la justicia, contra el olvido y el silencio, y ha trabajado por la memoria y las iniciativas de paz. Se vinculó al Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE). Su papel es definitivo en el transito a la reconciliación pues el derecho a la verdad, construido por el trabajo constante de las victimas, como derecho autónomo, garantiza que toda sociedad tiene el irrenunciable derecho de conocer la verdad de lo ocurrido, a fin de evitar que esos hechos vuelvan a ocurrir. Evitar la impunidad jurídica moral política e histórica es un papel de las victimas. Y la construcción de una sociedad sana lejos de la perversidad exige responsabilidad en la memoria.

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